Consultoría Transpersonal
Ascender a las más altas cumbres y volver a bajar a lo más profundo del valle, inundados de luz y desbordados de eternidad.
Ascender a las más altas cumbres y volver a bajar a lo más profundo del valle, inundados de luz y desbordados de eternidad.
Adentrarse en la soledad más profunda y silenciosa de la gruta.
Sumergirse en el bullicio superficial del mercado.
Permanecer ecuánimes y transparentes, jugando sonrientes como niños.
La mayoría de las terapias tienen como objetivo resolver conflictos interpersonales, construir un yo sólido y fluido, aumentar la propia estima, cerrar circuitos del pasado aún abiertos, poner límites ante las demandas del entorno y, en definitiva, obtener los propios recursos para ser un adulto autónomo, libre y amoroso.
Sin embargo, cada vez son más las personas que, teniendo la vida profesional, familiar y social resuelta, sienten el anhelo de profundizar en el sentido de sus vidas, encontrar su propio destino singular, ampliar los límites del yo y comprender experiencias que van más allá de la conciencia ordinaria. En el fondo, el deseo de conocer su verdadera identidad, más allá de las identificaciones y etiquetas sociales que utilizamos para relacionarnos. De responder a la pregunta “¿Quién soy Yo?”.
He acompañado a muchas personas que quieren encontrar una vía o un guía, o que se han decepcionado y vienen heridas. Yo no soy poseedor de la verdad, pero, por haber salido de algunos engaños y de muchos autoengaños, puedo acompañarte a encontrar honestamente lo que buscas, a tu ritmo, según tu propio carácter y tus necesidades.
Se llama transpersonal a todo aquello que trasciende el yo limitado a un cuerpo, a una biografía, a unos recuerdos a una visión del mundo y a una forma de pensar. Lo que algunos han llamado el “ego encapsulado en una piel”.
Las experiencias transpersonales han sido llamadas experiencias “cumbre” o estados modificados de conciencia. Todo el mundo las ha tenido, aunque haya sido durante la infancia. Algunas personas las olvidan, otras las temen por no entenderlas y otras muchas se vuelven adictas a la búsqueda en un intento de repetirlas y retenerlas y se convierten en eternos “buscadores”, que se miran el ombligo, aislados del mundo que les rodea.
Por el contrario de muchas de las vías espirituales clásicas, las consultas transpersonales no tienen por finalidad anular el pequeño yo o el ego, sino integrarlo en una totalidad mayor, ampliando la conciencia y la energía. Y esa totalidad mayor incluye la acción en el mundo, la solidaridad, la acción política como actitud de responsabilidad con la sociedad en la que a cada cual le ha todado vivir. Son una especie de puente entre la terapia y la espiritualidad, entendida ésta como todo aquello que trasciende la mente racional, sin anularla, y toca el misterio de la vida y de la muerte. Y en algunos raros momentos penetra en él y todo queda suspendido en un Silencio que contiene todas las palabras, en un Vacío que contiene todo lo que existe.

