Terapia Gestalt
El corazón late a cada instante. No puede detenerse en el pasado. No puede bombear sangre en el futuro. Ésas son tareas de la mente. Sólo existe este instante y es en cada momento presente donde podemos darnos cuenta de qué hacemos y para qué.
Las personas que acuden a mi consulta son tan normales como usted y como yo. Ya ha pasado la época en que sólo recurrían a un terapeuta las personas con trastornos de personalidad. Desde hace muchos años, cada vez más personas acuden a un profesional, porque se hallan ante una encrucijada existencial o tienen dificultades en las relaciones con su pareja, sus padres, sus hijos, sus jefes o sus compañeros de trabajo.
También, sin tener especiales dificultades, se puede querer reflexionar profundamente sobre el sentido de la vida que se está haciendo y sobre si se necesita introducir algunos cambios o modificar el rumbo.
La ayuda que ofrezco no se basa únicamente en una formación teórica y en una experiencia profesional de más de una década. Si puedo comprender y empatizar con todo tipo de personas y situaciones es por haber atravesado grandes crisis personales y haber podido salir de ellas; por haber conocido toda clase de personas de diferentes creencias, razas, edades, circunstancias económicas, niveles culturales y opciones sexuales; por haber vivido en muchos países distintos y haber desempeñado diferentes profesiones. Y sobre todo, porque he experimentado los extremos y sigo avanzando sobre el alambre de mi vida con pasos sensatos de paloma.
Estoy dispuesto a acompañarle para recorrer un trozo de su camino, si se compromete con sus propios objetivos. Como un guía de montaña, puedo ayudarle a transitar por trechos difíciles, para dirigirse a su ritmo hacia su propia cumbre, mientras va aligerando el peso de su equipaje.
Y si se encuentra en un momento de confusión, le acompañaré a elegir la mejor cumbre para usted. No la que más me guste a mí, sino aquella que le está llamando desde el fondo de su corazón desde hace tiempo. O tal vez a su soñado valle.
He trabajado, con aceptables resultados, crisis de pareja y de profesión, relaciones con los hijos y los padres, asuntos de identidad y elección sexual, cambios radicales de vida o insatisfacciones difusas y sin motivo aparente…
No se trata de llegar a ser algo totalmente distinto de lo que se es, sino de soltar lo que ya no sirve. Y soltar a veces cuesta, porque lo desconocido da más miedo que lo conocido.
En cada sesión, nos centramos en el Aquí y Ahora, el único tiempo y el único lugar donde ocurre la vida y se produce la transformación. Siempre en un espacio de confianza, transparencia y máxima confidencialidad. Ni más ni menos.
No es ninguna píldora mágica, que no existe. Pero funciona. Lo puedo asegurar. Y funciona durante el tiempo que quiera y necesite hasta llegar a sentirse más vivo, en armonía y más feliz. Tan difícil y tan sencillo como esto. Tan lejos y, sin embargo, tan cerca.

